Nos casamos en una terraza donde el agua empieza a unos cuatro pasos de la última silla, y preferimos que lleguéis pronto y os quedéis hasta tarde antes que cualquier otra cosa salga perfecta. Todo lo que os preguntéis — la hora, el camino, qué poneros cuando el viento arrecia al anochecer — está en esta página. Bajad con calma.

Una terraza en la bahía, con el mar a cuatro pasos de la última silla. Hay aparcamiento en el recinto; el camino hasta el agua tiene escalones, y hay una rampa en el lado este.
Elegante costero. Lino, colores claros, y algo para los hombros — el viento sube desde el agua en cuanto se pone el sol.
La terraza tiene tarima y el camino de bajada es de piedra. Un tacón ancho o el calzado plano os lo agradecerán.
Vuestra presencia es el regalo. Y si aun así queréis marcar el día, un sobre esa noche es más que suficiente.
Hace calor hasta casi las nueve, y después deja de hacerlo. Traed una prenda con la que os guste salir en las fotos.
Una pequeña tarjeta y listo.